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Guadalajara, Jalisco. Pasaban las 6:30 de la tarde y la plaza Bicentenario del Centro Cultural Universitario de la UdeG, comenzó a llenarse poco a poco para ver y escuchar a Juan Gabriel, «El Divo de Juárez».

Personas de todas las edades, en su mayoría jóvenes y adultos mayores, llegaron con mantas, cojines y todo lo necesario para disfrutar cómodamente de este ídolo y leyenda de la música mexicana.

La plaza Bicentenario del CCU lució abarrotada

Tras la proyección de un video de su más reciente material titulado «Méxxico es todo», la Orquesta Internacional de las Artes inició la «Obertura Parácuaro». Fue entonces cuando Juan Gabriel apareció, provocando una ola de gritos, porras y mucha algarabía entre el público.

El cantante agradeció a los presentes por acompañarlo esa noche. Tras lanzar un beso al aire, comenzó a interpretar «Mi pueblito» y «Querida», esta última fue coreada por todos los asistentes, quienes se levantaron de sus asientos al ver al Mariachi Vargas de Tecalitlán, interpretar «Me nace del corazón».

«Caray», «Esta noche voy a verla», «Juntos» y «Me gustas mucho» fueron algunas de las canciones que resonaron esa noche. Entre cada paso de baile y vuelta que daba Juan Gabriel, el público no paraba de gritar de emoción.

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Después de una excelsa interpretación de la Rondinella por parte del Mariachi, Juan Gabriel reapareció con un vestuario cuyos colores representaban la bandera.

Con un ritmo de rumba, cantó «María José», «Del olvido no me acuerdo», «Insensible» y «Tus ojos mexicanos lindos».

Un momento memorable de la noche ocurrió cuando un miembro del público gritó a Juan Gabriel: «¡Te amo, canijo!», a lo que él respondió: «Ay, muchachos, no se componen», antes de comenzar a interpretar «Abrázame muy fuerte», acompañado de un video que mostraba a las mujeres importantes en su vida. Un gran arreglo orquestal hizo que el público aplaudiera de pie al final de la canción, y tras la invitación del ídolo para que se abrazaran, el público cumplió con entusiasmo.

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Otro instante que pasará a la historia de la música mexicana fue cuando Juan Gabriel invitó a la cantante española Isabel Pantoja al escenario para interpretar en solitario «Así fue». El solo de trompeta de los músicos Miguel Viurquis Isian, Emmanuel Cabrera “El Gasparin” y Ángel Ramos en el saxofón formó parte de los sonidos que nos llenan de orgullo como mexicanos.

La explanada de la Cineteca se transformó en una verdadera pista de baile cuando sonaron «Déjame vivir» y «Vienes o voy», donde varios jóvenes comenzaron a bailar en «culebrita» por todo el Ágora Jenkins. En «Por qué me haces llorar», Juan Gabriel brindó con una copa de vino, mientras el público levantaba sus vasos de cerveza y botellas de agua en respuesta, cantando con emoción una de las canciones más esperadas de la noche.

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La velada concluyó con broche de oro con una de las favoritas de sus fans, «Noa Noa», provocando que el público se levantara de sus asientos y del suelo de la explanada para celebrar en una gran fiesta donde varias generaciones rendían homenaje al «Divo de Juárez». Tras agradecer a sus músicos, Juan Gabriel se despidió de su público y desapareció a un costado del escenario.

Foto: Cineteca FICG

Este relato se presenta como si Juan Gabriel hubiera ofrecido este concierto el pasado sábado, y es que así fue. Gracias al ambiente, la emoción y la entrega de los asistentes, parecía que el cantante todavía estaba con nosotros, entregándose al público tapatío.

Este evento formó parte de la proyección de «Mis 40 en Bellas Artes», para celebrar los diez años de su realización y se proyectó el pasado sábado y domingo, reuniendo a más de 7,000 personas.


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