
Por: Jennifer Murguía/ Fotos: Miguel González
Guadalajara, Jalisco. El pasado de 8 de noviembre, la Calle 2 de Guadalajara vibró con Slipknot y su energía arrolladora para celebrar su 25 años de carrera musical recordando su primer álbum.
Desde temprano miles de fanáticos ya se reunían ansiosos por disfrutar de la esperada presentación de los originarios de Iowa.
A las 7:00 p.m. dio inicio el espectáculo con Kerry King, el reconocido guitarrista de Slayer, quien presentó su proyecto en solitario. Su potente actuación preparó a los asistentes para lo que sería una noche de pura intensidad, sin dejar de lado su propio estilo lleno de fuerza, marcado por los característicos movimientos de cabeza que provocaban el famoso «mateo» en sus largas cabelleras.

A las 9:15 p.m., frente a un escenario imponente, los primeros acordes anunciaron el inicio del show estelar. Con un espectacular intro y sus icónicas máscaras, Slipknot subió al escenario, haciendo poderosos «mateos» que el público no tardó en imitar.
Abrieron la noche con «Sic», seguida de «Eyeless», «Wait and Bleed», y luego Corey Taylor, llevando la máscara de su primer disco, saludó al público con un emotivo mensaje: «Esta noche es muy especial. Esta noche solo tocaremos canciones de nuestro primer álbum,¡bienvenidos a 1999!», lo que fue recibido con un gran aplauso por parte de los asistentes.
A lo largo del concierto, Corey se dirigió al público en español, lo que generó una conexión aún más profunda con los fans.

El espectáculo continuó con «Get This», «Tattered & Torn» —con un remix característico de Sid Wilson— y otros éxitos noventeros como «Me Inside», «Liberate» y «Purity», los cuales hicieron que la multitud pasara del «mateo» al slam, mientras las luces verdes y rojas iluminaban la arena y las máscaras de los miembros de la banda se destacaban entre el público.
Tras aproximadamente 45 minutos de concierto, las luces se apagaron al ritmo del seco ¡Adiós! de Corey, pero la multitud no dejó de corear «¡otra!» hasta que la banda regresó para el gran final. Antes de comenzar, Corey portó una bandera de México, lo que desató una ola de emoción y reforzó la conexión entre la banda y su público.

La noche culminó con los clásicos «Spit It Out» y «Surfacing», y con «Scissors» como la última canción del show, un final sin despedidas formales, donde el público, con sus largas cabelleras, camisetas negras y cadenas, disfrutó durante poco más de una hora de un imponente derroche de power metal.
