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Natalia Lafourcade interpretó parte de su nuevo álbum “Cancionera”.

Guadalajara, Jalisco. Con una propuesta escénica poco común en los espectáculos masivos de Guadalajara, Natalia Lafourcade presentó su más reciente álbum, Cancionera, en el Auditorio Telmex, ofreciendo un concierto que se transformó en un viaje íntimo y teatral por su universo musical.

La noche inició con una atmósfera sobria pero poderosa. Vestida de rojo carmesí y bañada por una única luz del mismo tono, Lafourcade apareció sola en el escenario, acompañada únicamente por su guitarra. Así dio comienzo a la velada con el tema “Cancionera”, que sirvió como prólogo a una narrativa musical cargada de nostalgia, libertad y humor.

La cantante hipnotizó al público con una escenografía sencilla y una guitarra.

La cantante no se limitó a interpretar sus canciones, sino que llevó al público por una experiencia escénica en la que la actuación tuvo un papel esencial. En un momento especialmente memorable, cambió su atuendo en pleno escenario: se colocó un saco y pantalón holgados, adoptando el papel de una vieja cancionera bohemia y ligeramente ebria. Bajo ese personaje, interpretó canciones como “Cariñito de Acapulco”, “Cómo quisiera quererte” y “Pajarito colibrí”. Entre risas, soltó al público: “Pidan las que quieran, quiero una libertad especial. Muchas gracias, mi gente. Buena noche”.

El espectáculo continuó con una mezcla de melancolía y complicidad. Tras dedicar una pieza a la soledad y otra al mar, invitó al público a consultar un programa de mano para cantar junto a ella la letra de “El palomo y la negra”, canción que evocó el casamiento, y luego “Nunca es suficiente”, que dedicó con humor al divorcio, mientras simulaba beber tequila de una botella.

 Interpretó varias facetas que mantuvieron la atención del público.

Más adelante, en un ambiente cálido y cercano, se despojó del personaje para reconectar con su faceta más personal. Interpretó “Amarte duele”, canción que escribió a los 16 años y que dedicó a su primer amor, seguida del clásico “En el 2000”, que desató la euforia colectiva.

El recital también incluyó un homenaje a sus raíces con una versión de “La Bamba”, dedicada a su natal Veracruz. Continuó con éxitos como “Lo que construimos”, “Derecho de nacimiento” y, por supuesto, “Hasta la raíz”, tema con el que el público se rindió por completo.

Un concierto con diversos mensajes sociales, buen humor y poemas al amor y desamor.

Durante más de dos horas, Natalia Lafourcade se adueñó del escenario sin artificios, guiando al público por un recorrido emocional lleno de recuerdos, odas, confesiones y mensajes de libertad. Una noche mágica que reafirmó su lugar como una de las voces más sensibles y auténticas de la música en español.


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