
Por: Jaén García
Guadalajara, Jalisco. Salir de La Arena Guadalajara con una sonrisa que no se quita por largo rato, fue algo de agradecerle a estos singulares payasitos del espectáculo.
Ver a Lagrimita y Costel en vivo después de tanto tiempo, fue como abrir el baúl de los recuerdos y encontrar todos mis días intactos, ya fuese regresando de la escuela, a la hora de la comida o incluso los sábados por la mañana, ahí estaban y en la Arena Guadalajara fue encontrarme con mi programa favorito pero ahora en vivo y a todo color.
Lo que más se disfrutó fue que el show no intentó “modernizarse” a la fuerza, al contrario: se enfocó en la nostalgia de sus programas de televisión y lo hizo perfecto.

Intercalaron secciones tal cual los recordábamos: un ratito de baile con las coreografías que todos nos sabíamos, luego contó con rolas de sus discos que coreamos a todo pulmón, y hasta concursos con el público que nos hicieron sentir dentro del set, lo mejor es que abarcó a todo público, desde los que recordaban a Lagrimita en “Vamos a jugar jugando”, o cuando pasó a ser “Lalo y lagrimita”, sin olvidar el programa donde saldría la clásica frase: “Qué baraaaato”, “Qué barato”, o “Pan Pin Pun”y claro, no puede faltar “Operación Talento”, un programa que hizo saltar a la fama a muchos, y en cada uno de ellos esta celebración por su 50 años se hizo sentir en cada minuto del concierto que dio junto a su hijo Costel.
La música en vivo trajo de vuelta temazos de sus discos, “Para cantar un niño”, “Que barato”, “Operación talento”, “Con ese viejo caballo de palo”, “Bajo la lluvia”, “Dime tú”, “Come torta”; hubo un momento sorpresa cuando en la pantalla de escenario apareció Lalo Armendia para brevemente volver a la vida y cantar junto a Lagrimita «la Balada Del Vagabundo».
Hubo papás, hijos y hasta abuelos bailando por igual con esa conexión generacional que pocos artistas logran. Lagrimita y Costel siguen teniendo ese carisma limpio, ese humor blanco que no pasa de moda y que hoy se siente hasta necesario.

Momentos que brillaron:
La producción respetó la esencia: colores, vestuarios brillosos y pantallas con clips de los programas viejitos, celebrando sus 50 años de carrera de Lagrimita, agregándole un aderezo y pura nostalgia bien hecha.
No solo eso, dentro de esta gran producción, la humildad y agradecimiento por parte de estos inigualables payasitos; Lagrimita y Costel, hicieron que se vivieran momentos icónicos con una de las «Gordúbelas”, “La Muñeca Fea”,“El Chahuislte”, hasta el mismísimo “Morro” se hizo presente en esta majestuosa celebración del 50 aniversario de una carrera sin igual.
La energía de los dos es admirable. No pararon, bromearon con el público tapatío y se notaba que ellos también estaban disfrutando reencontrarse con su gente.
El público fue parte del show. Ganarte un premio por bailar o cantar como en la tele… ¿qué más puedes pedir? Si creciste viéndolos, este concierto es obligatorio.

Veredicto: 10/10
Un show familiar, divertido y hecho con mucho corazón. Lagrimita y Costel nos recordaron que reír y cantar juntos nunca pasa de moda.
¿Fuiste al concierto? Cuéntame en los comentarios cuál fue tu momento favorito
