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Hombres G derrocharon energía como en sus tiempos mozos.

Guadalajara, Jalisco. La noche del domingo, el Estadio 3 de Marzo se convirtió en una máquina del tiempo. Hombres G, una de las bandas más emblemáticas del rock en español, eligió Guadalajara para cerrar su gira de 40 años, en un concierto que fue tanto una fiesta como un homenaje a su trayectoria.

Desde temprana hora, las inmediaciones del estadio comenzaron a llenarse. Familias completas, parejas, grupos de amigos y hasta adolescentes de 15 a 20 años —herederos del gusto por la banda— convivían en un ambiente de emoción palpable.

La nostalgia era el hilo conductor entre generaciones.

David Summers se mostró siempre agradecido con su público.

David Summers, con su voz inconfundible, y Rafa Gutiérrez, con su guitarra cargada de energía, lideraron un repaso por los éxitos que marcaron a millones desde los años ochenta iniciando con una homenaje a Guadalajara coreando la estrofa «Guadalajara en un llano, México en una laguna» de Jorge Negrete para después cantar México. La sorpresa de la noche fue “Mis amigos”, una canción que no tocaban desde hace años, recibida con euforia por los fans más fieles.

La velada siguió con clásicos como “Chicas cocodrilo”, “Solo otra vez”, “Dos imanes” y “¿Qué soy yo para ti?”. Durante “Te quiero”, las parejas se abrazaron, transformando el estadio en un mar de luces y sentimientos.

Con “Suéltate el pelo”, la energía subió al máximo: algunos hombres recibieron incluso sostenes lanzados desde el público, como en sus años mozos. El ambiente era eléctrico; los asistentes mayores de 50 bailaban con la energía de adolescentes.

El poder de la guitarra de Rafa Gutiérrez se hizo presente.

“Martha tiene un marcapasos” fue coreada como un karaoke masivo, primero a capela y luego acompañada por la banda. Aunque la banda se despidió, el público no se movió: quería más. Y lo consiguió.

En el encore, el baterista Javier Molina apareció solo en el escenario y, con voz de tenor, inició “Venecia”. Le siguieron “Voy a pasármelo bien” y, como cierre perfecto, “Devuélveme a mi chica”, desatando una última ola de euforia.

Fue una noche inolvidable. Una celebración ochentera que reafirmó que Hombres G sigue tan vigente como hace cuatro décadas.


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