
Por: Jennifer Murguía Foto: Mauricio Santana
Guadalajara, Jalisco .La ciudad se preparó para una noche única con la llegada de MORAT y su esperada gira “Los estadios”, un tour que los ha llevado por más de 20 ciudades en Europa y América Latina. El grupo colombiano trajo consigo su más reciente material, «Antes que amanezca», que encajaba perfectamente con los cómodos y originales outfits de los asistentes.
El estadio 3 de Marzo fue el escenario donde más de 20,000 personas se reunieron para disfrutar de lo que ellos llamaron la “Pijamada real”. El espectáculo comenzó minutos después de las 9:00 pm, dando inicio a una noche llena de música y energía.
Previo a la presentación, se destacaban tres pantallas gigantes que abarcaban todo el escenario, ofreciendo una experiencia visual “casi” inmersiva. Además, dos caminos iluminados conectaban el escenario principal con una isla en el centro del estadio, acercando aún más a la banda al público en las canchas. Mientras esperaban el inicio, los asistentes pudieron compartir sus sueños a través de un código QR, que se proyectaba en las pantallas.

A los pocos minutos, las luces del escenario se encendieron de una manera espectacular y el tan esperado momento llegó. Los colombianos, con toda su energía, arrancaron con “Cómo te atreves”, tema que fue coreado de principio a fin por los eufóricos asistentes, quienes no pararon de bailar, saltar y cantar.
“Bienvenidos a nuestro concierto, a nuestro sueño, Guadalajara. Siempre quisimos hacer un concierto en un estadio, no sabíamos cuándo ni cómo sería, pero sí sabíamos dos cosas: las ganas que teníamos de hacerlo y que estuvieran ustedes. Todos y cada uno de ustedes forman parte de este sueño. Afuera de este estadio hay prisas y problemas, pero hagamos una promesa: que este sueño sea nuestro hoy”, expresó Juan Pablo Isaza, vocalista de la banda.
Con pirotecnia, luces holográficas y un show de creciente intensidad, canciones como “506”, “Adónde vamos”, “Porfa no te vayas” y “Mil tormentas” hicieron vibrar al público, quien no dejó de gritar y disfrutar cada momento.

Juan Pablo Villamil, con su característica cercanía, invitó a los corazones rotos a cantar con fuerza y a dejarse llevar por el desamor para sanar el alma, antes de interpretar “Eres mi nuevo vicio”, “Mil tormentas” y “Otras se pierden”.
“Este momento es nuestro, vamos a cargar este lugar con la mejor energía posible”, comentó Martín Vargas, justo antes de que sonaran los primeros acordes de “Mi suerte”.
Simón Vargas, por su parte, pidió a los asistentes imaginar un escenario en el que tuvieran que despedirse de alguien especial antes de interpretar “Debí suponer”.

A mitad del concierto, la banda se trasladó a la pequeña isla del escenario, iluminada por focos que destacaban un sillón y algunos instrumentos. Desde allí, interpretaron “Aprender a quererte”, “Date la vuelta” y, en una versión más melancólica, “Antes de los 30”, con una letra modificada especialmente para la ocasión.
Fue entonces cuando los miembros de la banda decidieron observar al público más cercano y, en un gesto de cercanía, invitaron a tres chicas y una niña a subir al sofá, para que vivieran un momento único del concierto. “Esto nos recuerda cuando empezábamos, tocando en bares con no más de 50 personas. Queremos revivir ese sentimiento, esa conexión”, dijo Juan Pablo Isaza antes de interpretar “En un solo día”, “No hay más que hablar” y “Acuérdate de mí”.

De regreso al escenario principal, MORAT siguió deleitando al público con sus éxitos, incluyendo “No se va”, su reciente lanzamiento “La policía” —muy bien recibido por los presentes—, “Faltas tú” y, por supuesto, “Besos en guerra”, con la que culminaron una noche mágica.
El público, satisfecho y lleno de emociones, se retiró del estadio con sus pijamas puestas, llevando consigo recuerdos imborrables de una noche llena de música, alegría y sentimientos a flor de piel.
