
Por: Iván Michel
Guadalajara, Jalisco. El papá de toda una generación, Chayanne» regresó a Guadalajara para despedir en México su gira Bailemos otra vez, con un concierto lleno de energía, nostalgia y emoción en el Estadio 3 de Marzo.
Desde tempranas horas, miles de asistentes —en su mayoría mujeres que crecieron con su música y entre bromas lo llaman “su marido”— se dieron cita en los alrededores del recinto portando camisetas, muñecos y toallas con la imagen del cantante puertorriqueño.

Pasadas las 9:30 de la noche, las luces se atenuaron y un video que repasaba momentos emblemáticos de su trayectoria marcó el inicio del espectáculo. Chayanne apareció al centro del escenario y, con la energía que lo caracteriza, dio inicio a la velada con Bailemos otra vez, Salomé y Boom Boom, desatando los primeros gritos del público.
Acompañado por seis músicos, bailarines y coristas, el boricua agradeció al público tapatío por “una noche mágica y llena de energía”, antes de continuar con temas como Provócame, Caprichosa y Cuidarte el alma. El estadio entero se convirtió en una auténtica Fiesta en América.

Con su característico sentido del humor, Chayanne bromeó con los asistentes sobre su larga carrera: “Llevo casi 50 años en los escenarios… y ustedes me hacen sentir como si fuera la primera vez”, dijo entre risas, provocando una ovación general. Tras un breve cambio de vestuario —de una camisa negra a una dorada— continuó con Si nos quedara poco tiempo, mientras el público coreaba su nombre y le gritaba “¡papi, papi!”.
El cantante respondió con un beso al aire y expresó su gratitud: “Gracias por haber crecido conmigo, por acompañarme en este viaje”. Incluso contó que llamaría a su padre para contarle la entrega del público de Guadalajara.
El momento de ternura dio paso a la complicidad cuando, entre risas, dijo: “A mis hijos… espero que regresen a casa temprano y que les llegue la pensión”, antes de interpretar Te amo y punto.

La noche continuó con Como tú y yo y Madre tierra, que transformaron el estadio en una pista de baile, al ritmo de cumbia y pop latino. Luego, con Bailando bachata, el intérprete invitó a una fan al escenario para compartir una pieza, lo que provocó aplausos y gritos de emoción.
El cierre no pudo ser otro: Torero puso de pie a todo el público, que coreó cada palabra mientras Chayanne despedía la velada con una sonrisa y un “los amo, Guadalajara”.
Entre aplausos, luces y nostalgia, el artista puertorriqueño demostró una vez más por qué sigue siendo uno de los íconos más queridos de la música latina, dejando a miles de fanáticas con el corazón acelerado… y una sonrisa imborrable.
